A Pastoral Message

Immigration Crisis


(Spanish translation below)


Every day, it seems the headlines reveal a new dimension of the ongoing crisis regarding immigrants, asylum-seekers, and refugees. While many of our leaders may want to use these issues to increase their political appeal to their supporters, I pray we remember that real human lives are at stake. The people impacted by the swiftly changing political winds, including the recent threat of increased deportations, the horrific conditions in various detention centers, and the policies that criminalize the legal right to seek asylum, are not imaginary, abstract people far away. They are our neighbors; they are members and leaders of this synod’s congregations; they are children of the same loving God that we all worship; they are you and me.


At our recent synod assembly, a memorial was adopted that calls upon the ELCA Churchwide Assembly, meeting here in Milwaukee next month, to “speak in opposition to the inhumane policies of harassment, detention and deportation implemented by the United States government, policies that are in opposition to the Biblical teachings at the foundation of the church,” and it calls upon congregation members in the ELCA to “communicate to their elected officials to:

  1. Protect migrants, refugees and those fleeing violence;
  2. Stop separating immigrant or refugee families;
  3. Increase the number of refugees we are willing to accept from the current historically low numbers, and
  4. Remove practices that create unreasonable and insurmountable barriers to those seeking asylum.”

I ask us all to communicate with our elected representatives to beseech them to set aside short-term political goals for long-term solutions that provide just and humane relief to those most directly impacted by our broken systems regarding immigration, asylum, and refugee resettlement. I ask us all to find ways to reach out to those who are frightened, confused, and hurt, communicating that, even though these issues are complex, our call as the Church is simple: we are to love our neighbors, all of them. We are to make that love concrete, risking our own security and privilege to stand with all who are in need. We are to be the Church, reminding one another that we are never alone.


Bishop Paul D. Erickson




Queridos hermanas y hermanos en Cristo:


Cada día, parece que las noticias traen algo nuevo acerca de la crisis sobre los inmigrantes, los que buscan asilo, y los refugiados. Aunque muchos de nuestros líderes quieren usar el conflicto para hablar a su base político, yo espero que podamos recordar que la crisis afecta a personas actuales. Las personas afectadas por los cambios políticos, incluyendo la amenaza de deportaciones, las condiciones en los centros de detención, y las políticas que criminalizar a los que buscan asilo, no son personas imaginarias, sino nuestros vecinos, miembros y lideres de nuestras congregaciones, hijos e hijas del dios de amor de todos, son usted y yo.


En nuestra asamblea del sínodo hace un mes, una resolución fue adaptada, en la cual llamamos a la asamblea nacional de la ELCA, pasando en Milwaukee en agosto, para que “hablan en contra a las políticas inhumanas de acoso, detención, y deportación del gobierno de los Estados Unidos, políticas que son en contra a las enseñanzas bíblicas fundamentales en la iglesia,” y llama a los miembros congregacionales de la ELCA para “comunicar con sus oficiales elegidos para:

  1. Proteger a los migrantes, refugiados, y los que están escapando la violencia;
  2. Parar la separación de las familias de inmigrantes o refugiados;
  3. Aumentar el numero de refugiados que podemos aceptar de los niveles que son históricamente bajo, y
  4. Remover las políticas que crean barreras demasiadas difíciles para los que buscan asilo.”

Les ruego a todos que comuniquemos con nuestros representantes elegidos para pedir que ellos rechazan los objetivos políticos a corto plazo para encontrar soluciones de largo plazo que proveen alivio que es justo y humano a los mas afectados por nuestros sistemas rotos de inmigración, asilo, y reasentamiento de los refugiados. Les pido a todos que podamos encontrar maneras de alcanzar a los que tienen miedo, los que son confundidos, los que son dañados, comunicando que, aunque los temas son complicados, nuestro papel como iglesia es claro: tenemos que amar a nuestros prójimos, todos. Tenemos que hacer nuestro amor concreto, tomando riesgos con nuestro seguridad y privilegio para ponernos al lado de los en necesidad. Tenemos que ser la iglesia, recordándoles a todos que nunca andamos solos.


Bishop Paul D. Erickson